Ortega (2/6): Objetivismo y preocupación social. Las masas y la elite

El objetivismo (1902–1914)

Estos son los años formativos de Ortega. Influyó mucho sobre él la filosofía alemana; particularmente el neokantismo y los autores Nietzsche, Husserl, Dilthey y Scheler. El krausismo también contribuyó a configurar las ideas del filósofo madrileño. No directamente sino a través de la versión española de Giner de los Ríos. Este krausismo intentaba la regeneración española. Ortega colaboró con la corriente general del krausismo en España pero su propia aproximación era la de una regeneración intelectual y aristocratizante.

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Nietzsche: Crítica al cristianismo

En opinión de Nietzsche el origen de la religión es el miedo. Es decir, los sentimientos de angustia e impotencia que el ser humano desarrolla a lo largo de su vida. La religión nunca ha pretendido decir la verdad; de hecho, ha caído en el mismo error de la metafísica, reivindicando para sí la trascendencia y el mundo sobrenatural —Dios, el más allá, etc.—. Así, Nietzsche arremete contra la tradición judeocristiana, contra el budismo y, en general, contra las religiones. Efectivamente, el cristianismo rechazó los valores dionisíacos de la antigüedad clásica, inventando un mundo ideal, inexistente, alejado de todo contacto con el mundo real. Al aceptar la inmortalidad, esta vida se convertía de hecho en mera transición hacia otra vida. Lo cierto es que para Nietzsche el cristianismo sería un simple platonismo de naturaleza popular, una filosofía y una moral vulgares para personas débiles y esclavos. Por otro lado, se asegura que la religión propone valores exclusivamente decadentes, propios de un rebaño, aptos solo para esclavos: humildad, mansedumbre, obediencia, sacrificio. Valores todos ellos contrarios a los impulsos vitales más elementales. Así pues, valiéndose de conceptos como el pecado, culpa o arrepentimiento, ataca una y otra vez a la vida.

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Marx y Engels, 1848: capítulo "Burgueses y proletarios" del Manifiesto del Partido Comunista

Toda la historia de la sociedad humana, hasta la actualidad, es una historia de luchas de clases.

Libres y esclavos, patricios y plebeyos, barones y siervos de la gleba, maestros y oficiales; en una palabra, opresores y oprimidos, frente a frente siempre, empeñados en una lucha ininterrumpida, velada unas veces, y otras franca y abierta, en una lucha que conduce en cada etapa a la transformación revolucionaria de todo el régimen social o al exterminio de ambas clases beligerantes.

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Aproximación general a las corrientes filosóficas del siglo XX

[1] Muchos movimientos filosóficos de la actualidad tiene su origen en la primera mitad del siglo XX: así, por ejemplo, el marxismo, el existencialismo, el vitalismo y la filosofía analítica.

Las corrientes filosóficas críticas con el hegelianismo de la segunda mitad del siglo XIX reivindicaron que, si deseaba seguir viviendo, la filosofía debía escapar necesariamente del método hegeliano, construyendo un nuevo método filosófico. Si bien es cierto que la filosofía siempre se cuestionó a sí misma, nunca antes del siglo XX ese cuestionamiento fue tan absolutamente radical, llegando incluso a poner en duda la posibilidad misma y el sentido de la práctica filosófica.

Las distintas ciencias particulares fueron emancipándose, a partir del siglo XIX, de la filosofía, lo cual generó en ésta una gran crisis de identidad, resultado sin duda de la pérdida paulatina de disciplinas que le habían sido propias durante siglos. Ese proceso de emancipación no sólo ocurrió en el dominio de las ciencias naturales; también se desarrollaron ciencias como la sociología, la psicología, la lingüística y la antropología que fueron dibujando el horizonte de las futuras ciencias humanas y sociales. Así pues, lo que hasta entonces parecía inimaginable, es decir, que las ciencias se pudieran concebir como separadas de la filosofía, acabó por convertirse en algo incuestionable.

En los primeros años del siglo XX, la nueva física y las matemáticas cobraron una enorme relevancia; ambas ciencias pusieron en jaque, respectivamente, la física newtoniana y la geometría euclidiana. Como consecuencia del desarrollo de la nueva física se crearon varias escuelas neopositivistas, la más importante de las cuales fue sin duda el Círculo de Viena. Según los miembros más destacados de la escuela, las barbaridades acaecidas en las dos grandes guerras del siglo XX se debieron sobre todo a las ideologías basadas en los falsos patrones de racionalidad generados por el Idealismo, del que, según ellos, no podían sino derivarse una serie de abusos. El nuevo modelo de racionalismo propuesto por el neopositivismo redujo la teoría del conocimiento a análisis lingüístico, partiendo, eso sí, de un conocimiento puro lo más alejado posible de la experiencia.

Algunos filósofos intentaron aplicar el análisis filosófico al método científico, puesto que, para ellos, la ciencia ofrecía el patrón ideal óptimo para elaborar teorías filosóficas rigurosas. Así, la filosofía analítica nació de un caldo de cultivo contrario a los desmanes de la llamada filosofía continental. esta última consideraba inadmisible que el método científico fuera el único modelo válido para resolver los problemas filosóficos, aunque reconocía a su vez que el análisis lingüístico resultaba necesario. Puede decirse que el problema del lenguaje ha constituido el ran asunto entorno al que se ido construyendo el discurso filosófico.

Ya hemos señalado que la filosofía analítica centró en la búsqueda de un lenguaje ideal su modelo de hacer filosofía. Por el contrario, la filosofía continental profundizó en la herida abierta por Nietzsche: primero Heidegger, y luego, los filósofos de la diferencia y los posmodernos defendieron posiciones antihumanistas que desembocaron en la proclamación de la muerte del ser humano.

La filosofía positivista, por su parte, redujo el conocimiento al ámbito de lo fenoménico. En tal sentido, el cometido principal de la ciencia consistiría en hacer una especie de clasificación de los fenómenos, escapando del tipo del tipo de explicaciones que trascienden ese ámbito, puesto que no cabría hablar, en propiedad, de objeto de investigación posible más allá del ámbito de los fenómenos naturales.

El desarrollo mismo del positivismo puso en evidencia que el sujeto interviene activamente en la sistematización y la teorización de los datos de la experiencia. En este giro, las corrientes antipositivistas propusieron otro tipo de fundamentos científicos y filosóficos, abandonando el intelectualismo que caracterizó a corrientes anteriores. todos estos movimientos fueron aglutinándose en torno al neokantismo, el vitalismo y el historicismo.

Como no podría ser otra manera, la filosofía no quedó al margen de los grandes sucesos históricos del siglo XX. La función simbólica ejercida por uno de ellos,Auschwitz, ha sido incalculable, y ha generado un sinfín de cuestiones de muy difícil respuesta: ¿se puede seguir confiando en un racionalismo técnico-científico que, en gran medida, ha sido el causante de la más grave tragedia del siglo XX? Estos dilemas desembocaron en la creación de teorías críticas que, después del holocausto, pusieron sobre la mesa la pregunta acerca de la posibilidad misma del proyecto ilustrado y de la filosofía.


  1. Tomado de Aurrekoetxea, Martin, Villar, M. L. y Olarra, A. (2010). Filosofía del siglo XX: Marx. Ibaizabal.  ↩

Tomás de Aquino (2/2): La existencia de Dios: las cinco vías

Dios es el primero en el orden ontológico, por lo que es causa y fundamento de todas las cosas. Pero como Tomás llega a él reflexionando sobre sus efectos en el mundo, Dios es el último en el orden psicológico.
Las cinco vías que utiliza Tomás para probar la existencia de Dios se basan en la cosmología aristotélica, preponderante en su época, y son todas de índole metafísica. Puede venirte bien un repaso de la metafísica aristotélica antes de enfrentarte a las vías.
A continuación tienes una explicación de cada una de las vías o caminos de demostración de la existencia de Dios propuestas por Tomás acompañadas por un texto en el que el filósofo las desarrolla.

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Tomás de Aquino (1/2): Razón y fe

La preocupación principal de Tomás es Dios, no el mundo. Ni siquiera el ser humano. “Sé que debo a Dios, como principal deber de mi vida, que todas mis palabras y mis sentidos hablen de Él.” No se puede razonar adecuadamente sobre el mundo y el hombre sin tener en cuenta la revelación.

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Agustín (6/7): 6. Filosofía de la Historia: ciudad terrena y ciudad de Dios

El cristianismo introduce una concepción lineal de la Historia desconocida para el pensamiento griego de la Antigüedad. Esto hace que Agustín no pueda servirse de algunas de las herramientas de la Filosofía griega y que tenga que buscar soluciones compatibles con su fe.

Entre otras cosas esta concpción lineal del tiempo permite un nuevo concepto de Historia con un principio, un fin, y una serie de sucesos úncos por el medio. A esto hemos de agregar una escatología cristiana que nos revela el futuro de nuestras almas tras el Juicio Final que marcará el final de los tiempo y el inicio del premio o el castigo eterno.

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Agustín (5/7): La libertad y el problema del mal

¿Qué aprenderás en esta sección?

1. El problema fundamental de Agustín es el del origen del mal.
2. Agustín se opone frontalmente a la doctrina maniquea porque no acepta la existencia de un segundo Dios y menos aún de un Dios maligno.
3. Agustín resuelve el problema del mal por medio de su fe y de la doctrina de Plotino.
4. Hay tres tipos de mal: metafísico, moral y físico.

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Agustín (7/7): La influencia de la filosofía platónica en el pensamiento de Agustín

A estas alturas del estudio del pensamiento de Agustín de Hipona ya hemos mencionado la influencia de Platón en su pensamiento, particularmente por medio de los neoplatónicos Porfirio y Plotino. Todo eso sigue siendo válido. A continuación realizo un resumen de esa influencia para tenerla sistematizada.

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Agustín (4/7): La existencia de Dios y las ideas ejemplares

Dado que dios en tanto ser absoluto y creador de todas las cosas es central tanto para la religión cristiana como para la Filosofía de Agustín, este tiene la necesidad de justificar la existencia de aquel no sólo por medio de la fe, sino por medio de argumentos racionales.

Sin embargo el fin último de la necesidad de la demostración de la existencia de dios no es el de explicar la existencia del cosmos como haría Aristóteles sino el de disfrutar de dios —frui Deo— para colmar el vacío existencial de su alma.

La existencia de dios tiene toda una serie de consecuencias filosóficas de gran importancia que analizaremos en ese capítulo.

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