Platón (6/6): Las virtudes y la ciudad ideal


¿Qué aprenderás en esta sección?

  1. El hombre no puede arreglárselas por su cuenta; necesita el Estado para sobrevivir y para vivir bien.
  2. La sociedad ideal está compuesta por tres estamentos con arreglo a las partes del alma sus virtudes correspondientes.
  3. La Justicia se obtiene cuando cada cual desarrolla la virtud para la que está preparado y que le corresponde, dirigidos por los gobernantes.
  4. Cada estamento social tendrá que educarse con el fin de poder realizar correctamente sus funciones e impulsar su virtud.
  5. Hay formas correctas y corruptas de gobierno. La mejor forma de gobierno es la oligarquía comandada por el rey-filósofo.

Creación y origen del Estado

De acuerdo con Platón el Estado no es sino una prolongación del alma; una suerte de versión amplia de la pshyché. El tema principal de la política de Platón es la Justicia, que solo puede producirse en el Estado.

El Estado surge porque no somos autosuficientes. Los humanos necesitamos de la ayuda y coloboración de muchas personas para sobrevivir. Por un lado tenemos necesidades materiales tales como la alimentación, el vestido y la vivienda. Por otro es necesario defender la polis y a sus habitantes. Finalmente es necesaria la acción de aquellos que armonizarán los esfuerzos de todos. Por eso es necesaria la división de los habitantes del Estado en tres estamentos.

  1. Productores. Campesinos, artesanos y mercaderes.
  2. Guardianes. Guerreros.
  3. Gobernantes. La aristocracia de los filósofos-reyes.

Los estamentos en la ciudad justa

Productores. El estamento compuesto por agricultores, artesanos y mercaderes está gobernado por el alma concupiscente, su parte más baja. De ahí que su virtud sea la templanza, que se alcanza por medio del orden, disciplina y control de las pasiones corporales. Su virtud se manifiesta cuando se pone al servicio de los demás estamentos de la ciudad. Su función es la de producir los bienes materiales necesarios para todos los miembros de la sociedad. De hecho son el único estamento que puede acumular estos bienes y se encarga de gestionarlos. No pueden ser ni excesivos ni insuficientes.

Guardianes. Este estamento está compuesto por aquellos en los que prevalece el alma irascible. Los guardianes han de ser de naturaleza mansa, como perros de buena raza, pero que cuando sea necesario se muestren fieros. Las virtudes de los guardianes son la templanza, el valor y el honor.

Su labor principal consiste en defender la polis de los enemigos externos. Y también de los internos, pues deben ocuparse de que los productores no acumulen demasiada riqueza. De ser así se produciría la vagancia, el lujo y el deseo desmedido de cosas nuevas. Deben vigilar que el Estado no crezca ni se reduzca demasiado para que mantenga un tamaño humano. Finalmente se encargarán de distribuir los cargos públicos con arreglo a las cualidades de cada ciudadano.

Gobernantes. Solo deberán gobernar aquellos que hayan contemplado la Forma del Bien. En ellos predomina el alma intelectiva y su virtud cardinal, la sabiduría.

La ciudad justa será aquella en la que los productores se conduzcan con templanza, los guardianes con valor y los gobernantes con sabiduría. La Justicia sucede cuando estas tres virtudes armonizan y se equlibran; cuando cada individuo y cada estamento cumple con la tarea que mejor se le adecua y le corresponde.

Educación

Los productores no necesitan ninguna educación especial, pues los oficios se aprenden sin esfuerzo con la práctica. Se transmiten de padres a hijos.

Los guardianes trabajarán la música y la gimnasia con el fin de reforzar las virtudes de las partes del alma que les son propias: la fuerza, el valor, el honor… Los integrantes de este estamento practicarán la comunidad de bienes. No existirá entre ellos la familia ni la propiedad privada, de manera que compartirán esposas, hijos y bienes. Es labor de los productores proveer a los guardiarnes de bienes materiales, y de estos que aquellos no los produzcan con escasez ni con sobreabundancia.

Los guardianes y las guardianas recibirán una educación similar y ocuparán cargos similares, aunque Platón considera a las mujeres de naturaleza distinta a la de los varones y de menor fuerza que aquellos. Recuerda que los guardianes hacen la guerra como soldados. Dice también que muchas mujeres son mejores que muchos hombres porque las virtudes están bien distribuidas, aunque en general estos sean mejores que aquellas.

Los hijos serán separados de sus progenitores al poco de nacer y no los conocerán. Serán educados adecuadamente. La meta de este proceder es anular el egoísmo: todos se amarán entre sí como padres, madres, hijos, hijas y hermanos y hablarán de nosotros y lo nuestro en lugar de de yo y lo mío.

Los gobernantes tendrán una educación de filósofos ya que los verdaderos filósofos y los verdaderos políticos son las mismas personas. Se trata de un largo camino educativo que culmina con la enseñanza de la dialéctica a los 35 años, en que el educando es puesto en disposicón de contemplar directamente la Forma del Bien. Desde los 35 a los 50 se dedicará a ostentar cargos administrativos menores y llegados a esta edad estarán ya dispuestos para ser Reyes. Como podemos concluir todo el programa educativo de los gobernantes-filósofos está orientado a la contemplación de la Forma del Bien, requisito para el gobierno justo de la polis. Aún y así habrá que forzar a estas personas a que se dediquen a las tareas mundanas, ya que preferirían quedarse en la contemplación de las Formas más que volverse a inmiscuir en el mundo de los sentidos

Regimenes políticos

En el Libro VIII de la Politeia Platón analiza los distintos regímenes políticos movido por su gran preocupación de otorgar a la ciudad la constitución o ley que pueda hacerla Justa y feliz. A fin de cuentas la ciudad Justa no será posible hasta que coincidan filósofos y reyes en las mismas figuras (473e).

La aristocracia es el régimen perfecto porque en el impera y prevalece la inteligencia gracias a los reyes y a su educación y altruismo. Esta inteligencia generosa creará armonía y equlibrio entre los estamentos sociales. Esta forma de gobierno no se basa en la nobleza por el nacimiento, sino en la capacidad de los gobernantes.

Pero nada es para siempre, y todo lo creado por los humanos llegará a un fin, pues no podemos controlar los ciclos que les son naturales a las cosas. Así, pues, la aristocracia degenerará.

Timocracia. Son las pasiones las que prevalecen sobre la inteligencia bajo esta forma de gobierno. Suelen imperar los militares, sedientos de honores, victorias y bienes, imponiéndose a las clases inferiores y sometiéndolas.

Oligarquía. Es el régimen político organizado con arreglo a la renta en la que los ricos gobiernan y los pobres no tienen voz (VIII, 550d) “¿Y cómo se pasa de la timocracia a la oligarquía?” Por la corrupción de la riqueza.

Primero algunos encuentran formas de gastar el dinero para sí mismos (en oposición a hacerlo por el bien de la polis). Luego estiran las leyes para acomodarlas a este nuevo comportamiento. Y una vez que otros los ven actuando de esta manera, los imitan, de forma que aquellos que tiene dinero acaban actuando de igual forma. De ahí pasarán a generar mayores dividendos, que cada vez valorarán más en detrimento de su valoración de la virtud.

Platón establece que virtud y riqueza son opuestas. Así, cuando en una ciudad se honra y valora a los ricos, la virtud y las buenas gentes son menos valoradas. Los timócratas amantes de las victorias y los honores se vuelven oligarcas amantes del dinero. Y acaban pervirtiendo aún más la ciudad al aprobar leyes que exigan un mínimo de renta para la participación política.

Platón vuelve aquí con el argumento sobre la vitud: al igual que no elegiríamos a un capitán de barco para una travesía por su riqueza, sino por su destreza, aunque fuera pobre, ¿por qué habrían de gobenar los ricos en lugar de los capaces? Lo que la oligarquía produce son avaros acumuladores e riquezas que olvidan la comunidad y la educación. Los ciudadanos se corrompen por medio de esta avidez insaciable de riquezas hasta el punto de que el sistema político completo se corrompe dando lugar a otra organización política.

La democracia. Los oligarcas se enriqueceran a costa de los pobres, que no tendrán más remedio que pedirles préstamos que a la larga no podrán devolver o que los mantendrán sumidos en la pobreza a costa del mayor enriquecimiento de aquellos. Así, los pobres estarán endeudados o se les habrán revocado sus derechos. En ambos casos odiarán a aquellos que se han hecho con la propiedad y conjurarán contra ellos hasta llegar a la revolución.

Los ricos ignorarán estas situaciones y seguirán generando pobres en la ciudad y arrebatándoles sus propiedades. Y a una sociedad tan debilitada sólo le hace falta un empujoncito para acabar enfermando.

La democracia se impondrá por medio de la fuerza cuando los pobres asesinen o exilien a los ricos y cuando extiendan a todos las tareas de gobierno. Ahora todos los ciudadanos son libres, gozan de libertad de expresión y pueden actuar como les plazca.

Esta libertad de organizarse la vida como a uno le plazca hace parecer a la democracia la mejor de las constituciones o formas de gobierno. Es la más variada en cuanto a lo que sus ciudadanos se refiere, sin duda.

Pero como quiera que los oligarcas negaron la educación adecuada a los ciudadanos, su mismo ansia de libertad y tiranía de los apetitos y los gozos traerá la perdición de la democracia. Buscando exclusivamente la libertad se dejan de lado las otras cosas y finalemente, por reacción, sobrevendrá la tiranía.

Tiranía. “La excesiva libertad no trae sino la eclavitud a los individuos y la polis" (VIII, 564a). En cuanto los honrados y trabajadores ven que el resto, los vagos, ponen en peligro su hacienda y sus posesiones tenderán a la oligarquía y finalmente se instalará la tiranía. Incluso podrán regresar los antiguos oligarcas exiliados, convertidos esta vez en verdaderos tiranos.