Platón (5/6): Dualismo antropológico: cuerpo y alma. Teoría del alma


¿Qué aprenderás en esta sección?

  1. Que la concepción antropológica de Platón es dualista, pues propone que estamos compuestos por alma y cuerpo.
  2. Que el alma o psyché humana es tripartita y que cada una de las partes tiene características propias y virtudes distintivas.
  3. Que el alma es inmortal y que vivirá en varios cuerpos.

Dualismo antropológico

Los seres humanos estamos compuestos por dos parteso principios: alma y cuerpo. A esto lo llamamos punto de vista dualista. Sin embargo las dos partes no tienen la misma importancia, no nos completan a medias.

El alma es nuestra parte divina y la que nos hace verdaderos humano. Fue creada antes que el cuerpo y es inmortal. No cambia y no le afectan los estímulos del mundo sensible.
El cuerpo nació y es mortal. Por lo tanto también es mutable. Recibe la vida del alma, que es el principio vital. Por su culpa nos enredamos en amores alocados, nos enemistamos, disputamos y somos ignorantes.

La relación entre objetos y Formas no es dualista en sentido estricto ya que estas son causas de aquellas. Sin embargo la relación entre alma y cuerpo está teñida de un orfismo que hace a ambos contrarios. El cuerpo no es simplemente un recipiente para el alma al que debe su vida y capacidades. El alma debe purificarse mientras permanece en el cuerpo.

Las tres partes del alma

  1. Alma intelectiva o logistike. La parte suprema del alma es la sede de los pensamientos y la voluntad; está encargada de controlar y equilibrar las demás partes del alma; y es la más alejada de los sentidos, con lo que no está tan apegada a la materia. Es inmortal. Su virtud correspondiente es la prudencia. Podemos ubicarla en la cabeza.
  2. Alma irascible o thynmoeides. La llevamos en el corazón y su objetivo es dominar el valor. Suele ponerse al servicio del alma intelectiva pero una mala educación puede causar que se una al alma concupiscible. Está unida al cuerpo y por lo tanto es mortal. Su virtudes cardinales son la fueza, el valor y el honor.
  3. Alma concupiscible o epithymetike. Es la que cumple las funciones vitales básicas. Tiene su sede en el estómago. Está unida al cuerpo, lo cual implica que es mortal. Su virtud cardinal es la medida.

Cuanto todas y cada una de las partes constitutivas del alma equilibran y armonizan su fucionamiento se alcanza la justicia, la virtud conjunta y máxima del alma, pareja a la de la ciudad.

La metempsicosis

El alma, inmortal como es, está sometida a la metempsicosis o reencarnación. Platón toma esta concepción del orfismo pero la desarrolla de formas originales. Trata el tema en el Fedón y en la Politeia.

La metempsicosis en el Fedón. Platón plantea que las almas se acostumbran de alguna manera a habitar el cuerpo. Cuando el cuerpo muere las almas vagan por los cementerios hasta que, impelidos por el deseo de lo corpóreo, se reencarnan en otro cuerpo humano o animal. Si el alma ha sido virtuosa en vida podrá optar a reencarnarse en el cuerpo de un animal manso o en el de una persona justa.

La metempsicosis en la Politeia. En este libro Platón plantea que hay un número limitado de almas y que si todas recibieran castigo o premio eterno la Tierra quedaría vacío de ellas. Supone un máximo de cien años de vida para los cuerpos y una existencia ultraterrena diez veces superior para las almas. Es decir, mil años.[1] Tras ese periodo las almas volverán a reencarnarse.

La ética platónica

Premio y castigo. Si el alma no fuera inmortal, ¿qué diferencia habría entre el justo y el malvado si su vida acabara con la muerte? ¿Qué nos movería a la bondad? Platón concuerda con Sócrates que el conocimiento mismo del bien nos lleva al comportamiento bueno. La vida postmortem será la que establezca el premio para el justo y el castigo para el malvado.

En busca de la felicidad. El objetivo de la vida humana es la obtención de la felicidad. Cuando se nos pregunta por qué es lo que da la felicidad respondemos a menudo que los placeres son una condición importante para dicha felicidad. Según el filósofo ateniense lograr los placeres corporales nos equipara con los animales. Se trata de obtener placeres superiores guiados por el intelecto. Aún y así Platón comprende que no somo pura inteligencia y los placeres también tienen cabida en la doctrina de la felicidad platónica. Pero en su justa medida.

¿Cuál es su justa medida?


  1. Esto se debe a la importancia del número 10 en la filosofía pitagórica.  ↩