Agustín, pensador creyente y el cristianismo

Agustín, hombre de fe. Agustín de Hipona fue un hombre gran fe y profunda espiritualidad. En el origen de su pensamiento se encuentra el cristianismo. Desde que se convirtió en cristiano tomo como misión vital una constante e incesante producción literaria en defensa de su nueva fe y en contra de las herejías.

Agustín, filósofo. No consideramos filósofo a Agustín por sus creencias religiosas, sino por sus logros en el campo del pensamiento racional y especulativo; es decir, por su filosofía. La intención de Agustín era explicar sus propias creencias religiosas cristianas de forma racional. Podemos decir que tomó el idioma cristiano y lo intentó traducir al idioma platónico. Por lo tanto la filosofía agustiniana tiene como fuente sus problemas existenciales pero se expresa por medio de conceptos griegos y neoplatónicos. Alma cristiana y ropaje judo-griego.

La caída del Imperio Romano. El tiempo de Agustín fue un tiempo de especial importancia histórica y de gran zozobra. El santo vivió entre los años 354 EC y 430 EC en una provincia romana del norte de África. Roma sufrió saqueos en los años 410 EC y 455 EC. El Imperio Romano de Occidente fue finalmente desmantelado en 476 EC originando un tremendo cambio cultural. Pero la crisis que terminaría con la destrucción del Imperio partía de una época muy anterior, como tarde ya en 376 EC y constituyó un declive. Prolongado [1] Muchos en su época achacaron la destrucción de tan potente Imperio al abandono de la tradicional religión pagana y la adopción del cristianismo como religión oficial. Esta adopción sucedió en 380 EC bajo el Emperador Teodosio.

De todas formas nos resulta más fácil comprender los aspectos históricos del contexto vital de Agustín que el cristianismo. ¿En qué consiste esta religión? ¿Tiene algo que ver con la Iglesia actual? Nuestra ignorancia y nuestros prejuicios pueden nublar nuestro entendimiento sobre el particular, así que a continuación intentaré ofrecer algunas herramientas para la interpretación del fenómeno.

Con el fin de comprender el contexto ideológico y la fe del filósofo de Tagaste responderé a las siguientes preguntas:

  1. ¿Qué es el cristianismo?
  2. ¿De qué y por qué debía defender Agustín el cristianismo?
  3. ¿Qué tiene todo esto que ver con la Filosofía?

¿Qué es el cristianismo?

Monoteísmo. Los cristianos creen en un dios único.[2] Este dios único habría creado de la nada todo lo que existe, incluido el tiempo, y habría impuesto un código moral a la Humanidad. El orgullo humano lo habría llevado a desafiar a dios pretendiendo parecerse a él en conocimiento e incurriendo así en pecado o acción en contra de dios. Ese pecado nos mancha a todos y nos inclina hacia el mal.

La Biblia, libro sagrado. El cristianismo es una de las religiones del libro junto con el judaísmo y el islam. Todas tienen un mismo origen judío y son monoteístas.[3]. Se las denomina así porque cada una cree en un texto sagrado revelado por dios. Los cristianos llama a este libro Biblia. Está compuesto por dos partes bien diferenciadas, llamadas testamentos:

  1. Antiguo testamento. El texto sagrado judío se llama Tanakh y está compuesto por 24 libros. Allí se expresa el pacto o testamento entre dios y los israelitas, que se consideraban a sí mismos el pueblo elegido. Además de esto encontramos en el Antiguo testamento libros proféticos, sapienciales, históricos y una muy compleja codificación moral. La Tanakh se nutre básicamente de antiguas tradiciones orales judías, aunque también hay textos con autores concretos y conocidos. El texto se fijó y se completó mucho antes del nacimiento de Yeshua.[4] Por lo tanto Yeshua no aparece en él. La Biblia cristiana se basa en la Tanakh y le agrega algunos libros breves. Distintas tradiciones cristianas aceptan conjuntos diversos de textos llamados cánones. En el Antiguo Testamento resulta de particular significación los diez mandamientos.
  2. Nuevo testamento. Es el conjunto de libros propiamente cristiano en el sentido de que los escribieron las comunidades de seguidores de Yeshua tras la muerte de este. Entre sus textos destacan los cuatro evangelios, interpretaciones teológicas de la vida de Yeshua, y las epístolas o cartas de Pablo de Tarso. Algunas epístolas de autor diverso, los Hechos de los apóstoles y el Apocalipsis completan este texto sagrado para los cristianos. El cuento de la vida de Yeshua se expone desde el punto de vista del creyente. Las fuentes alternativas sobre la vida de Yeshua son casi inexistentes y su autenticidad y originalidad están en entredicho. La parte quizás más relevante de los evangelios es la narración de la pasión de Jesús el Cristo: el relato de los últimos días de su vida en que predicó en Jerusalén; fue acusado, apresado, torturado y condenado a muerte; asesinado; y resucitó al tercer día pareciéndose a varios de sus discípulos antes de su ascensión a los cielos.

Yeshua, profeta. En muchas religiones los profetas son personas que tienen una relación especial con dios. A veces es una relación directa por cuanto dios habla al profeta, que transmitirá su mensaje al pueblo (creyente). Si este mensaje es premonitorio será una profecía. Visto desde fuera del cristianismo Yeshua sería un profeta que trae un mensaje de dios, como Moisés en el judaísmo o Muhammad en el islam. Pero para los cristianos Yeshua no es un simple profeta a pesar de sus sabias palabras y su mensaje sobre el reino de dios: es el Hijo de Dios. Tal cual. Y esto lo convierte en parte de dios mismo, una de sus tres personas, junto con el Espíritu Santo y Dios Padre. Porque dios es uno y trino a la vez: un solo ser y tres personas. Los propios cristianos consideran esto un misterio; el misterio de la Santísima Trinidad.

Yeshua debió nacer en torno al 6–4aec y murió ajusticiado en el año 30ec. No dejó nada escrito y las fuentes sobre su vida son casi todas cristianas. Las que no lo son están en entredicho por algunos especialistas y no son ni detalladas ni concluyentes. En todo caso, según el Nuevo Testamento y las primeras tradiciones cristianas Yeshua tuvo una vida privada hasta los 30 años y después un periodo de exposición pública de tres años que culminó con su muerte. Predicó el Reino de los Dios y la mayoría de los judíos de la época lo tomaron como un falso Mesías o caudillo ungido por dios, por lo que buscaron que los romanos lo mataran como a un agitador político. Hasta donde se sabe, Yeshua se consideraba a sí mismo un judío y no necesariamente quiso fundar una religión. En todo caso su mensaje pronto se volvió recientemente apocalíptico en manos de sus seguidores.

Al tercer día tras su ejecución resucitó y se apareció a algunos de sus seguidores. Finalmente ascendió a los cielos. Su muerte serviría para el perdón de los pecados de la Humanidad.

¿De qué defendía Agustín al cristianismo y por qué?

Iglesia cristiana. Los primeros seguidores de Yeshua eran judíos y aumentaron su número inicialmente gracias a las colonias de comerciantes judíos diseminadas por el Mediterráneo. Finalmente también ganaron adeptos entre ciudadanos romanos y gentes de cultura griega. Un mayor éxito exigió una mayor organización. Surgieron los sacerdotes y los obispos. La Iglesia cristiana se convirtió en una institución normativa, guardiana de la ortodoxia y del dogma. Las primeras comunidades y los primeros creyentes manejaban diversas interpretaciones sobre la vida, la obra y el significado de Yeshua con arreglo a sus circunstancias y contextos particulares. Los sínodos y los concilios fueron perfilando la verdad única en la que debían creer los cristianos, dejando así fuera otras creencias que eran más o menos seguidas entre los cristianos hasta la fecha en que fueron prohibidas.

Herejías. Se estableció el canon de los textos sagrados, el credo que contienen las verdades básicas de la fe y se aclararon muchos elementos de la teología. Las demás interpretaciones quedaron fuera, consideradas herejías. Y en muchos casos no fueron simples disputas léxicas o desacuerdos que se saldaban ignorándose mútuamente. Es difícil comprender el ambiente en que se crearon y la tremenda relevancia que tuvieron durante los primeros siglos de existencia de la Iglesia cristiana. De la multiplicidad doctrinal original se pasó a una sola versión y tantas veces se declaró anatema, se condenó y ser persiguió al hereje.[5] Agustín de Hipona fue un gran martillo de herejes y un agudo apologeta del cristianismo. Su legado ha llegado hasta nosotros en gran parte gracias a que muchas de sus interpretaciones religiosas y filosóficas han acabado formando parte de la ortodoxia cristiana. Los católicos han llegado a considerarlo Padre de la Iglesia e incluso Doctor de la Iglesia y cuenta con mucho aprecio entre las denominaciones protestantes.

Agustín, apologeta. Muchas creencias que acabaron siendo herejías desde la perspectiva de la Iglesia mayoritaria estaban enraizadas en ciertas comunidades o individuos y no desaparecieron junto con su declaración como herejías y por estar fuera de la Iglesia. Escritores como Agustín de Hipona polemizaron y se convirtieron en apologetas de lo que acabaría siendo la ortodoxia eclesiástica. Los considerados herejes tenían sus propios apologetas, claro está. Pero esto tuvieron la mala suerte de caer en el “lado equivocado” de la Historia, siendo olvidados, ignorados, o combatidos.

Principales herejías. Dado que vivimos en una sociedad en principio plural puede resultarnos difícil comprender lo que significan las herejías. En nuestra cultura existen conceptos como la “corrección política”, y valores más o menos aceptados por la mayoría, o el sentido común. Pero solemos tolerar casi cualquier idea por extraña o peregrina que nos parezca. Aunque solo sea por que no tiene influencia en nuestras vidas. La dimensión social de la religión hace que ser excluido de la Iglesia en una sociedad en la que la Iglesia es mayoritaria o dominante tenga consecuencias potencialmente muy graves. La ortodoxia establece claramente quién es parte del grupo, el nosotros, y quién está fuera, el ellos. Las trifulcas que se organizaban por una palabra o una coma en el cristianismo del siglo V ev nos resultan ajenas, difíciles de comprender e incluso ridículas.[6]

A continuación tienes las cuatro herejías principales que combatió Agustín. Destaco las diferencias con la ortodoxia posterior. Como veremos al tratar la filosofía de Agustín, estas herejías atacaban los pilares de su fe. Enfrentándose a ellas el obispo de Hipona tuvo que afilar sus argumentos y mantenerse siempre alerta y revisando su propio pensamiento, lo que sin duda benefició su filosofía dotándola de profundidad.

Arrianismo

Arrio sostenía que el Hijo fue la primera criatura creada por Dios antes del principio de los tiempos. Según el arrianismo, este Hijo, que luego se encarnó en Jesús, fue un ser creado con atributos divinos, pero no era Dios en y por sí mismo. Argüían como prueba de ello, que Jesús no pudo salvarse en la cruz.

La naturaleza del Hijo era el problema más complejo de los primeros siglos del cristianismo, como lo revelan las discusiones teológicas. En los primeros siglos del cristianismo se planteaba el problema de la relación entre el Hijo y Dios Padre. Esta controversia ha sido conocida como las disputas cristológicas.

En algunos grupos de la Iglesia cristiana primitiva se enseñaba que Cristo había preexistido como Hijo de Dios ya antes de su encarnación en Jesús de Nazaret, y que había descendido a la Tierra para redimir a los seres humanos. Esta concepción de la naturaleza de Cristo, que fue ganando adeptos con el paso del tiempo hasta convertirse en la creencia mayoritaria, trajo aparejados varios debates teológicos, ya que se discutió si en Cristo existía una naturaleza divina o una humana, o bien ambas, y si esto era así, se discutió la relación entre ambas[…][7]

Donatismo

El donatismo fue un movimiento religioso cristiano iniciado en el siglo IV en Numidia (la actual Argelia), que nació como una reacción ante el relajamiento de las costumbres de los fieles. Iniciado por Donato, obispo de Cartago, en el norte de África, aseguraba que sólo aquellos sacerdotes cuya vida fuese intachable podían administrar los sacramentos, entre ellos el de la conversión del pan y el vino en el Cuerpo y la Sangre de Cristo (eucaristía), y que los pecadores no podían ser miembros de la Iglesia.

Este movimiento se denominó inicialmente Iglesia de los Mártires y tomó su otro nombre por Donato, al que eligieron obispo sus propios correligionarios en el año 312.

Así, Donato afirmaba que todos los ministros sospechosos de traición a la fe durante las persecuciones del emperador romano Diocleciano, en las que se obligaba a los cristianos a abjurar de su religión o elegir el martirio (lapsi), eran indignos de impartir los sacramentos.

El donatismo fue rechazado por la Iglesia Católica, reafirmando la doctrina de la objetividad de los sacramentos, es decir, la idea de que una vez transmitida la potestad sacerdotal a un hombre mediante el sacramento del Orden Sagrado, los sacramentos que éste administre son plenamente válidos por intercesión divina, independientemente de la entereza moral del clérigo.

El emperador Honorio los eliminó como iglesia en el año 412, aunque su influencia fue persistente hasta que el Islam cobró fuerza en África, entre los siglos VII y VIII.

Esta doctrina fue condenada sin éxito en el concilio de Arles del año 314, y luego enérgicamente por san Agustín de Hipona, que pidió las máximas penas para los donatistas calificándolos de apóstatas, (según la Historia criminal del cristianismo de K.H. Deschner, vol. II) aunque sobrevivió hasta la invasión árabe musulmana, en el siglo VII.[8]

Maniqueísmo

Maniqueísmo es el nombre que recibe la religión universalista fundada por el sabio persa Mani (o Manes) (c. 215–276), quien decía ser el último de los profetas enviados por Dios a la humanidad. […]

Los maniqueos, a semejanza de los gnósticos, mandeos y mazdeístas, eran dualistas: creían que había una eterna lucha entre dos principios opuestos e irreductibles, el Bien y el Mal, que eran asociados a la Luz (Zurván) y las Tinieblas (Ahrimán) y, por tanto, consideraban que el espíritu del hombre es de Dios pero el cuerpo del hombre es del demonio. Esto se explicaba a través de un conjunto de mitos antropogónicos, de influencia gnóstica y zoroástrica. En el hombre, el espíritu o luz se encuentra cautivo por causa de la materia corporal; por lo tanto, creen que es necesario practicar un estricto ascetismo para iniciar el proceso de liberación de la Luz atrapada. Desprecian por eso la materia, incluso el cuerpo. Los «oyentes» aspiraban a reencarnarse como «elegidos», los cuales ya no necesitarían reencarnarse más.

Zoroastro, Platón, Jesús, Buda y otras muchas figuras religiosas habrían sido enviadas a la humanidad para ayudarla en su liberación espiritual, siendo Mani el Sello de los Profetas.

En la práctica, el maniqueísmo niega la responsabilidad humana por los males cometidos porque cree que no son producto de la libre voluntad, sino del dominio del mal sobre nuestra vida. Por esto consideraban al pavo su animal sagrado, porque sus colores en el plumaje revelaban los distintos estados espirituales por los que pasaba el cuerpo para lograr purificarse y transformarse en el espíritu divino.[9]

Pelagianismo

El pelagianismo es una de las doctrinas que la Iglesia Católica ha considerado como herejía cristiana, con más peso en la Edad Antigua. La doctrina recibe su nombre de Pelagio.[…]

Surgió como doctrina en el siglo V, siendo condenado por la Iglesia Católica de forma definitiva el año 417. Negaba la existencia del pecado original, falta que habría afectado sólo a Adán, por tanto la humanidad nacía libre de culpa y una de las funciones del bautismo, limpiar ese supuesto pecado, quedaba así sin sentido. Además, defendía que la gracia no tenía ningún papel en la salvación, sólo era importante obrar bien siguiendo el ejemplo de Jesús.[10]

¿Qué tiene esto que ver con la Filosofía?

Agustín no fue un mero azote de herejes. Realizó un ímprobo esfuerzo por desarrollar el pensamiento cristiano y dotarlo del prestigio y la altura intelectual de la Filosofía.

Fue hombre de espíritu apasionado y de fina inteligencia. Gracias a esto pudo entrar en los problemas doctrinales del cristianismo y analizarlos con agudeza. Aunque el origen de su pasión es religioso y espiritual —existencial, en el fondo— su trabajo reflexivo exhibe un alto nivel de especulación racional. Es decir: de Filosofía. Quizás no llegó a la pureza racional de los antiguos griegos. Puede que su forma de hacer Filosofía al servicio de la fe diste mucho de lo que hoy entendemos por Filosofía. Pero Agustín fue un hombre de su tiempo, como todos nosotros. Y su contexto histórico no favorecía precisamente la Filosofía pura ni la ciencia positiva. Al contrario, era cristiano.

Así las cosas Agustín realizó grandes contribuciones a la historia de la Filosofía. Sus reflexiones sobre el tiempo, el alma humana, el comportamiento, el pecado, la existencia de dios y otros innumerables temas es rica, profunda y variada.

Agustín influyó en grandes filósofos posteriores por mérito de su pensamiento. En Anselmo de Canterbury, avanzando el argumento ontológico; en Boecio, Juan Escoto Eriugena y en Buenaventura; en Descartes, previendo el cogito y en tantos otros argumentos; en Malebranche; incluso en Ludwig Wittgenstein, uno de los mayores filósofos del siglo XX, que inicia sus Investigaciones filosóficas con una amplia cita de las Confesiones de Agustín.

Además de esta influencia intelectual se ha escrito y se sigue escribiendo mucho sobre el filósofo de Tagaste. Su sombra sigue siendo alargada y el interés por su Filosofía sigue firme. Es importante apreciar su valor espiritual, pero también reconocer su aportación filosófica.

Con todo esto espero que comprendas algo mejor el cristianismo. Es demasiada información, muy condensada. Revísala cuando estés estudiando a Agustín y haya algo relativo al cristianismo que no comprendas.

Ahora vayamos con la curiosa combinación del neoplatonismo y cristianismo que es el pensamiento agustiniano.


  1. Para muchos intérpretes de la Historia este cambio supuso el declive y ocaso de la cultura clásica, no ya solo romana, y dio pie a la Edad Media concebida como edad oscura. Esta etapa oscura culminaría con el Renacimiento, precisamente la época caracterizada por el redescubrimiento de las fuentes y el pensamiento antiguo.  ↩

  2. Frente a esto tenemos las religiones politeístas, que creen en una multiplicidad de dioses. El animismo y el panteísmo, por su parte, consideran que todo posee ánima o que todo es parte de dios y, por tanto, divino.  ↩

  3. ¿Qué es una religión? Es muy difícil definir qué es una religión porque utilizamos este término para referirnos a un conjunto variadísimo de ideas y prácticas. Pero el cristianismo es un tipo muy particular de religión, lo que nos simplifica la tarea. En todo caso lo que viene a continuación es una ayuda para comprender el cristianismo en cuanto religión, no todas las religiones como expresiones diversas de un (supuesto) mismo fenómeno.
    Tomado como conjunto de crencias o ideas el cristianismo defiende la existencia de un ser sobrenatural y todopoderoso al que llama dios. Es curioso que no tenga un nombre propio como Zeus o Alá. Dios es… dios. Una parte de ese dios se encarnó convirtiéndose en hombre. Bajo al mundo y sacrificó su vida para limpiar los pecados de la Humanidad. Volverá al final de los tiempos para juzgarnos a todos y atribuirnos perdón o castigo eterno.
    Por otro lado las religiones no son sólo sistemas de creencias intelectuales. Me atrevo a decir que ni siquiera son principalmente eso a pesar de que figuras como la de Agustín se hayan empeñado en promover lo contrario. Las religiones tienen una existencia social y es factor identitario, de cohesión social, dadora de sentido y referente moral.
    De ahí que la forma de organización social de los cristianos sea la Iglesia.  ↩

  4. El uso del probable nombre original de Jesús, Yeshua, no busca más que podamos separar las preconcpciones que tengamos sobre él para encarar su figura con algo más de neutralidad. Cuando desarrollemos la filosofía de Agustín volveremos al nombre habitual de Jesús, y cuando nos refiramos a su vertiente mesiánica o salvífica, Cristo o Jesucristo.  ↩

  5. Esto es una versión sobresimplificada de la Historia. Es una tensión entre vencedores y vencidos, sin duda, pero la Iglesia nunca ha sido monolítica. Algunas herejías sobrevivieron durante siglos y otras muchas surgieron durante la larga Edad Media y aún después. Además, una organización tan grande no puede sino acomodar muchas sensibilidades y grupos distintos.  ↩

  6. No sé si es la mejor analogía, pero piensa en los seguidores de un equipo de fútbol.  ↩

  7. Fuente: Arrianismo. (2014, 2 de noviembre). Wikipedia, La enciclopedia libre. Fecha de consulta: 19:04, diciembre 1, 2014 desde http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Arrianismo&oldid=77901715.  ↩

  8. Fuente: Donatismo. (2014, 30 de noviembre). Wikipedia, La enciclopedia libre. Fecha de consulta: 19:04, diciembre 1, 2014 desde http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Donatismo&oldid=78463567.  ↩

  9. Fuente: Maniqueísmo. (2014, 29 de noviembre). Wikipedia, La enciclopedia libre. Fecha de consulta: 19:05, diciembre 1, 2014 desde http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Manique%C3%ADsmo&oldid=78446429. No es necesariamente la mejor introducción, pero para hacernos una idea nos sirve bien.  ↩

  10. Fuente: Pelagianismo. (2014, 8 de octubre). Wikipedia, La enciclopedia libre. Fecha de consulta: 19:05, diciembre 1, 2014 desde http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Pelagianismo&oldid=77432688.  ↩