Agustín (1/7): Datos biográficos y contexto histórico


¿Qué aprenderás en esta sección?

  1. El filósofo latino Agustín de Hipona fue un varón de vida disoluta hasta su conversión al cristianismo. Siempre anduvo buscando la verdad. Antes de recalar en el cristianismo perteneció a diversas escuelas filosóficas y credos.
  2. Agustín realizó la síntesis entre el (neo)platonismo y el cristianismo, dotando a este de los ropajes intelectuales y racionales de aquél. El diálogo entre fe y razón es muy importante.
  3. Agustín tuvo una obra prolija. Muchos de sus escritos condenaban las herejías y otros muchos eran apologías del cristianismo.

Biografía

Agustín nació en 354 en Tagaste —actual Souk Ahras, Argelia—, en la provincia romana de Numidia. Su padre, Patricio, fue un pequeño terrateniente pagano que se convirtió al cristianismo al final de su vida. Su madre, (Santa) Mónica, era una fervorosa y humilde cristiana de origen berber. La economía familiar era desahogada pero con estrecheces ocasionales. Aún y así Agustín recibió una buena educación en Tagaste y Madaura. A pesar de que de pequeño recibió la influencia cristiana por medio del comportamiento y la fe de su madre, no aceptó el cristianismo hasta entrada su treintena. Estuvo buscando su identidad por medio de distintas filosofías y credos.

La vida en Cartago. En el 370 Agustín se traslada a Cartago donde se dedica a divertirse a pesar de los esfuerzos de su madre de que llevara una vida recta. Convivió con una mujer durante trece años sin casarse con ella. En 372 nació el hijo de ambos, Adeodato. No conocemos el nombre de aquella mujer. Lo que parece más claro es que Mónica obligó a Agustín a abandonarla con la intención de que matrimoniara con un mejor partido. Agustín adoptó el maniqueísmo en 373, cuando contaba con diecinueve años (ver más abajo). Tras pasar el 374 enseñando retórica en su ciudad natal volvió a Cartago desde 375 hasta 383 y continuó enseñándola hasta que decidió marcharse a Roma debido a la poca seriedad de sus estudiantes a la hora de pagarle por sus clases. Ya en esta época comenzó a alejarse del maniqueísmo, pues el obispo maniqueo Flavio Milevo no supo solucionar las dudas que Agustín tenía sobre la doctrina maniquea.

La aventura italiana. En 384 Agustín pasó por Roma y recaló en Milán, donde ejerció de profesor de retórica de la ciudad. Entre 384 y 386 fue madurando su conversión al cristianismo. El obispo de Milán, Ambrosio, resultó un oponente retórico formidable del que aprendió a interpretar el Antiguo Testamento que los maniqueos como él rechazaban por considerarlo obra del dios malo (ver más abajo).

Precisamente estudiando la Biblia con Ambrosio llegó al conocimiento de una de las cartas de Pablo, lo que le hizo abrir los ojos y convertirse al cristianismo. Finalmente renunció al cargo de profesor de retórica y se retiro a Casiciaco, en Brianza. Allí vivió en una casa de campo con unos amigos, Mónica, su hermano y su hijo Adeodato.

En 387 recibió el bautismo por Ambrosio y emprendió el camino de regreso a África. En Ostia falleció Mónica, a raíz de lo cual permaneció un año en Roma.

De vuelta en África. En 388 Agustín estaba de vuelta en Tagaste. Vendió los bienes paternos y fundó una comunidad religiosa. Comenzó a adoptar fama por su comportamiento santo.

En 391 se trasladó a Hipona. Allí el obispo Valerio lo nombró sacerdote. Agustín ayudaba a Valerio en la predicación y fundó un monasterio. En 395 fue nombrado obispo. En 396 sucedió a Valerio a la muerte de este. Fue en Hipona donde escribió la mayor parte de su obra y la época en la que se mostró más combativo con las herejías. Del maniqueísmo hablo más abajo con cierto detalle. Algunas otras las tratamos ya en el capítulo anterior. Agustín murió en Hipona en el 430 durante el asedio de los vándalos de Genserico.

El maniqueísmo

El maniqueísmo es una doctrina oriental originalmente fundada por el profeta iraní Manes, que vivió aproximadamente entre los años 215 y 276.

Ontología dualista: los principios del bien y del mal. En palabras del propio Agustín, los maniqueos defendían

la existencia de dos principios distintos entre sí, opuestos, y al mismo tiempo, eternos y coeternos […] y, siguiendo a otros herejes antiguos, imaginaron dos naturalezas y substancias, la del bien y la del mal. Según sus dogmas, afirman que estas dos substancias se hallan en lucha y mezcladas entre sí.
– Agustín. Sobre las herejías.

Según los maniqueos, pues, existen dos principios sustanciales: el bien y el mal. Dios no es infinitamente perfecto; hay dos poderes de igual rango y signo opuesto. Esto es totalmente diferente a la concepción metafísica tanto de Parmenides como de Platón, según la cual sólo hay un principio sustancial: el ser/bien.

El bien está asociado a la luz y a Dios, además del al alma humana. El mal está asociado a la tierra oscura y al Diablo, además de al cuerpo humano. Entre ambos principios existe una lucha cósmica que se libra en los seres humanos, que están compuestos de cuerpo y alma.

Antropología dualista. Como estábamos diciendo el cuerpo está asociado a la materia, y es, por lo tanto, la parte mala del hombre. Podemos liberarnos de él por medio del conocimiento de lo que somos e identificándonos con nuestra alma.

El alma, precisamente, es a parte buena del ser humano. Está compuesta de luz: es una partícula de luz encerrada en el cuerpo. Es incorruptible y define a la persona. Está bajo dominación externa; de ahí el mal en el hombre. La procreación hace que las partículas de luz sigan encarnándose en sucesivos cuerpos.

Soteriología[1] y organización social. Según los maniqueos la salvación se obtiene por el conocimiento de la verdadera naturaleza divina del alma, conocimiento nuevo al que se renace.

Los fieles están divididos en dos castas:

  1. Los elegidos: son los que tienen opciones de salvarse en la presente reencarnación. Han de llevar una vida ascética en la que, aún estando prohibido el suicidio, no se ha de procrear.
  2. Los oyentes (del catecumenado): proveen las necesidades materiales de los elegidos y confían en reencarnarse en uno.

Otras doctrinas. Los maniqueos consideraban que el Cristo no se había reencarnado realmente. Su cuerpo no sería sino aparente. Pensaban que el Antiguo testamento era obra del dios del mal y que el mal humano lo provocaba este principio malo, no la libertad. La fe quedaba al margen de este problema.

A pesar de repudiar con fuerza el maniqueísmo, Agustín conservó el dualismo y la concepción de la materia de esta doctrina.

Otras influencias

  1. Mónica, su madre. Devota cristiana e influencia por medio del ejemplo.
  2. Ambrosio, obispo de Milán. Los sermones de Ambrosio calaron hondo en Agustín y lo acercaron al cristianismo. De él aprendió nuestro filósofo una forma adecuada de acercarse a la Biblia y que le permitió comprenderla. Una vez influido por Ambrosio, Agustín no pudo seguir compartiendo la negación maniquea del Antiguo Testamento.
  3. El neoplatonismo de Plotino y Porfirio. Agustín accedió a la Filosofía neoplatónica de Plotino por medio de la traducción latino que de sus obras había realizado Mario Victorino. Del neoplatonismo aprendió el concepto de inmaterialidad que utilizaría para dar una solución no-sustancialista al problema del mal. El mal no sería una sustancia como defendían los maniqueos, sino una ausencia del principio del bien.
  4. Saulo de Tarso/San Pablo. De Pablo Agustín obtuvo la idea de Cristo crucificado por el perdón de los pecados que, como es comprensible, no se encontraba en los pensadores griegos. Además de ser Yeshua muy posterior a Platón y Aristóteles, este hecho requiere la fe y está, por tanto, más allá de la razón (filosófica).

  1. Se refiere a la doctrina de la salvación. Frente a la salvación encontramos la condena eterna de las almas.  ↩