¿Qué son los mitos?

¿Qué son los mitos?

Utilizamos el término mito en el lenguaje de la calle. Sorprendentemente tiene dos significados opuestos. Por un lado lo utilizamos para describir algo que nos parece muy bueno o fuera de serie, como cuando decimos: “¡Maradona es un futbolista mítico! ¿Cómo es posible que no lo conozcas?” Por otro lado tiene la acepción de mentira, como cuando decimos: “La existencia del Yeti es un mito” o “es un mito que no te debas bañar hasta una hora después de comer.”

Nosotros le vamos a dar un significado más profundo, que trataré de aclarar gracias a la aportación de la antropología social.

Definición de mito

Los mitos son narraciones de origen desconocido repletas de símbolos relacionados muchas veces, que no siempre, con creencias religiosas. A diferencia de los cuentos y las fábulas son historias sagradas que explican cómo han llegado a ser como son el Mundo y la Humanidad. De ahí procede la posible conexión con la religión.

Ser historias repletas de símbolos distingue a los mitos de los cuentos y las leyendas. No estamos hablando de las aventuras de Caperucita Roja. Pero aunque fueran aparentemente cuentos como este habría que (re)interpretarlos. Que sean historias sagradas implica que tienen una tremenda importancia para quienes las cuentan y las re-presentan. De nuevo: no son relatos de anécdotas o suceso, sino relatos muy serios.

Lauri Honko estableció cuatro criterios para identificar y definir los mitos. Son los siguientes:

  1. Forma. Los mitos son relatos o narraciones que pueden contarse y dramatizarse.
  2. Contenido. El contenido de los mitos es sagrado y está relacionado con seres sobrenaturales o fantásticos.
  3. Función. Los mitos cumplen diversas funciones. Una de las más importantes es dar explicación sobre el Mundo, la Naturaleza, los hombres, las instituciones sociales y la tecnología. Otra es servir de modelo de comportamiento. Es decir, que nos explican cómo hemos de comportarnos y por qué. Indican a la vez el comportamiento adecuado y su justificación.
  4. Contexto. Los mitos están estrechamente unidos con los ritos. Los mitos no son pasatiempos, sino parte de las creencias religiosas o espirituales. Al contarlos o al representarlos (a modo de teatro) cobran vida y nos convierten en testigos de hechos importantes del pasado.

Algunas características generales de los mitos

  • Son transmisores principales de cultura. Por medio de ellos se erigen los símbolos sagrados.
  • Están unidos a la experiencia y explicación de las fuerzas incontrolables.
  • Cuentan historias sagradas sobre seres sobrenaturales o héroes poderosos que son, a menudo, dioses.
  • Suelen tratar sobre los tiempos primigenios, originarios o antiguos. A diferencia de las leyendas cuentan cosas sobre cosas a parte de la vida diaria.
  • Los mitos sagrados suelen dar explicaciones sobre los siguientes temas:
    • La naturaleza de la Naturaleza.
    • El origen de la Humanidad.
    • El origen del Universo.
    • La vida post-mortem.
    • La existencia de dioses y espíritus.
    • El origen de la muerte, el fuego, los animales o las plantas.
    • El por qué de las instituciones sociales o los fenómenos humanos: la guerra, el matrimonio, los sacrificios, la injusticia, el sufrimiento, etc. En general se refieren a cómo ha llegado a ser como son la sociedad y el mundo.

Según Mircea Eliade conocer los mitos supone conocer el origen secreto de las cosas. Los mitos en muchas ocasiones sólo se les cuentan a quienes han recibido la iniciación, pues son secretos. Y son secretos porque son poderosos. Según Eliade los mitos son componentes básicos de la cultura y verdaderas vivencias. No sólo se cuentan, sino que se viven.

Propuso cinco características de los mitos:

  1. El mito constituye la historia de los actos de los Seres Sobrenaturales.
  2. Esta historia se considera absolutamente verdadera (porque se refiere a realidades) y sagrada (porque es obra de los Seres Sobrenaturales).
  3. El mito se refiere siempre a una ‘creación’, cuenta cómo algo ha llegado a la existencia o cómo un comportamiento, una institución, una manera de trabajar se han fundado. Es ésta la razón de que los mitos constituyan los paradigmas de todo acto humano significativo.
  4. Al conocer el mito, se conoce el ‘origen’ de las cosas y, por consiguiente, se llega a dominarlas y manipularlas a voluntad; no se trata de un conocimiento ‘exterior’, ‘abstracto’, sino de un conocimiento que se ‘vive’ ritualmente, ya al narrar ceremonialmente el mito, ya al efectuar el ritual para el que sirve de justificación.
  5. De una manera o de otra, se ‘vive’ el mito, en el sentido de que se está dominado por la potencia sagrada, que exalta los acontecimientos que se rememoran y se reactualizan. [1]

En palabras del propio Eliade los mitos tienen origen y una historia sobrenaturales. Es eso lo que hace que esas historias sean significativas, valiosas y modélicas. Los mitos en vigor suelen reflejar la situación y las necesidades de las sociedades que los sostienen. Entre los cazadores-recolectores algunos de los mitos versarán sobre los animales que cazan y explican costumbres relativas a la caza. En las sociedades pastoriles se cuentan mitos relativos a los pastos. Y entre las sociedades agrícolas se cuentan mitos relativos a las técnicas de cultivo. En Japón, por ejemplo, explican los frecuentes terremotos por medio de los mitos relativos al dios de los terremotos Namazu, un gran siluro de las profundidades.

La verdad de los mitos

Tratar los mitos como historias fantásticas no es cosa nueva. Los antiguos griegos ya ponían en duda su veracidad allá por los siglos VI-V AEC y los tenían como contrarios al discurso racional. Sin embargo aunque los mitos no puedan ser verificados empíricamente son tenidos por ciertos por las personas que los utilizan.

Los occidentales vemos el mundo a través de categorías dicotómicas: realidad / irrealidad; natural / sobrenatural; o cierto / falso. Por contra para muchas otras culturas las experiencias cotidianas, los sueños y el pensamiento mítico son parte de una única realidad y están relacionados estrechamente entre sí. Por eso son tan importantes.

De ahí que la importancia de los mitos no resida en si dan cuenta o no de realidades fenoménicas, que suceden, como hace la ciencia. Creer en los mitos nos da una perspectiva sobre el mundo. Se convierten así en punto de partida del discurso intelectual y la interacción social.

Aunque los mitos se tengan por inalterables van cambiando sin que haya voluntad o intención consciente de que así sea.

Los mitos no son expresiones puramente poéticas de fenómenos de la naturaleza o alguna clase de ciencia primitiva. A veces han sido vistos como una enfermedad del pensamiento, como si las personas de las sociedades tradicionales fueran incapaces de utilizar y comprender el pensamiento abstracto. Ernst Cassirer decía que tanto el pensamiento científico como el mítico tratan de establecer relaciones entra causas y efectos, pero que este lo hacía de forma simbólica y errónea.

Claude Lévi-Strauss, por el contrario, creía que no existían diferencias fundamentales entre el pensamiento mítico y el científico en tanto que ambos utilizan la lógica cuando tratan sobre las relaciones en el mundo de la experiencia. Por lo tanto el mito no sería una representación de una realidad acientífica o primitiva. No son un tipo de conocimiento precientífico; el proceder científico y los mitos son dos dimensiones distintas. A fin de cuentas los mitos contienen una lógica interna que refleja el funcionamiento de la mente humana. Según el estructuralismo de Lévi-Strauss el ser de las cosas no está en el interior de las mismas sino en las relaciones que establecemos entre las cosas.

Filosofía y mito

Pero, ¿por qué estamos tratando los mitos en la asignatura de Historia de la Filosofía?

Por un lado los mitos han conformado el pensamiento sobre el mundo y sobre el hombre a lo largo de la larga historia de nuestra especie. Han tenido enorme importancia, hasta el punto que el pensamiento mítico es parte de nuestra estructura intelectual. A pesar de que hemos creado modos alternativos de interpretación del mundo como la filosofía y la ciencia, estos no han sustituido al pensamiento mítico. El sustrato de nuestro pensamiento está compuesto por el pensamiento mítico, sobre el que se han añadido los recursos de la filosofía y la ciencia.

Por otro lado, cuando surgió la filosofía tuvo que enfrentarse al pensamiento mítico para resaltar las características distintivas de la nueva forma de pensar hasta el punto que declaró que había sustituido al mito. Los mitos representaban la forma antigua de pensar y la filosofía la nueva, por lo que había que desterrar aquella.

Con el paso del tiempo los analistas de la Historia de la Filosofía mantienen esta interpretación de la filosofía. Hemos de admitir, sin embargo, que algunos de los primeros filósofos se sirvieron de mitos para explicar su pensamiento.

Hoy en día la ciencia pretende la exclusividad o al menos la prioridad en la explicación del mundo. Para eso no se basa exclusivamente en méritos propios, sino que a veces condena otras formas de interpretar el mundo. Pero la persona dotada de verdadera mentalidad científica suele estar abierta a la complejidad del ser humano y del mundo y acepta que para hacer frente a la vida es necesario algo más que la ciencia.


  1. Eliade, Mircea. (1985). Mito y realidad. Barcelona: Labor. p. 25.  ↩