Parménides de Elea

Parménides de Elea

Parménides vivió a caballo entre los siglos VI AEC y V AEC. Con él surgió la escuela eleática de filosofía. Escribió el libro Sobre la naturaleza, formado por un largo poema.

Características del ser. El ser es el núcleo sobre el que gira su pensamiento. Estas son sus características:

  1. Es increado e incorruptible. Si lo que es hubiera nacido en algún momento hubiera debido provenir del no-ser. Y según Parménides no puede haber no-ser. O vendría del ser, lo que constituye un sinsentido, ya que ya sería.
  2. No tiene pasado. Como el ser no puede haber no-sido nunca, pues no hay no-ser, es eterno presente, sin pasado ni futuro.
  3. Es inmutable e inmóvil, y siempre igual a sí mismo.
  4. Es limitado y finito (o acabado y perfecto). Es una esfera.
  5. Es uno, no múltiple.

La intuición fundamental de Parménides es la invariabilidad de la realidad: los cambios –el movimiento– y la pluralidad del ser son imposibles. El proceso de razonamiento que justifica esta postura es el siguiente:

  1. Nada puede convertirse en aquello que no es.
  2. El ser es. El no-ser, no es.
  3. Del no-ser no puede provenir el ser.
  4. El ser no puede desaparecer, pues sería no-ser
  5. El ser se concibe como una eterna esfera perfecta e inmutable.

La función del conocimiento. La realidad es única y permanente. El transcurrir del tiempo y la pluralidad de los seres no es sino una ilusión. Llegamos a esta conclusión gracias a la inteligencia o nous, no gracias a los sentidos. El pensar y el ser se acoplan; así pues, la verdad es lo que nos muestra la inteligencia o razón: permanencia, unidad, etc.

Los problemas de Parménides. ¿Cómo podemos explicar los cambios del mundo si no hay no-ser? No sabemos cuál sería la respuesta de Parménides porque la parte final de su texto no ha llegado hasta nosotros. Pero los pares de opuestos de Heráclito no se basaban en el ser y el no-ser: ambos elementos del par son. La oscuridad no sería ausencia de luz, sino oscuridad por sí misma. Con todo, Parménides salva el ser, pero no es capaz de explicar los fenómenos.