Las bases del pensamiento del siglo XX: Darwin y Freud

Mira a tu alrededor. El mundo está lleno de vida. ¿Puedes sentirla? Es maravilloso escalar una montaña o caminar a través de un bosque. Estás rodeado de una plétora de seres vivos en el aire, la tierra y bajo ella.

Si tuvieras un microscopio en lugar de ojos podrías acceder a un mundo paralelo totalmente diferente del que ves a simple vista. Verías bacteries. Millones de ellas incluso en el más pequeño pedazito de tierra. La vida está por doquier. Incluso en las calles de la ciudad. Parece que solo hay asfalto y cemento. Pero ahí también encontramos toda clase de seres vivos.

Si tuvieras la ocasión de mirar dentro de tu propio cuerpo, verías que hay más que un simple ser humano en ti. Es decir: tú eres un ser humano (hasta donde puedo imaginar), pero en tu cuerpo hay más células no humanas que células humanas. Impresionante, ¿verdad? Quizás no vuelvas a pensar en ti mismo de la misma forma.

En la Tierra hay 8.700.000 de especies, 1.300.000 especies arriba o abajo. Damos por sentada esta increíble variedad de formas de vida. Puede que ni siquiera nos demos cuenta de que está ahí. Pero presta atención y no podrás negarla.

Charles Darwin estaba maravillado por todo esto. En su mente científica surgió una cuestión fundamental al respecto: ¿cómo es posible toda esta variedad de formas de vida? ¿Por qué hay tantas especies distintas? Comenzó a entrever una de las claves de la respuesta cuando se dio cuenta de que la variedad no sólo es una característica que diferencia a las especies, sino que tambión existe entre los invididuos de cualquier especie.

Por supuesto que Darwin y Wallace [1] no fueron los primeros en caer en la cuenta de la variedad de la vida. Las explicaciones de su época se ceñían al guión cristiano: Dios había creado todo ex nihilo algunos miles de años atrás. Dios había organizado la vida en distintas especies inmutables, que son las mismas que vemos hoy en día. El cambio no estaba en la receta. Menos aún la concepción de que los humanos descendemos de primates que existieron hace varios millones de años.

Darwin vio acertadamente que estos cambios entre los inviduos de una misma especie estaban interrelacionados. La mejor explicación consistía en decir que las características particulares de cualquier individuo eran hereadas de sus padres y que el medio ambiente tenía alguna relación con todo esto. Veamos como.

Principios de la selección natural
  1. Las especies están compuestas de individuos que se diferencian ligeramente entre sí. Ejemplo: Darwin se fijó en los picos de los pájaros de una determinada especie de las islas Galápagos, ligeramente distintos entre sí.
  2. La cantidad de individuos de cada especie tiende a crecer exponencialmente a lo largo de las generaciones. Ejemplo: piensa en los conejos, las ratas o las bacterias.
  3. Este crecimiento alimenta la lucha por la supervivencia entre los individuos de la misma especie potenciado por los siguientes tres factores: (1) los recursos son limitados, o, al menos, escasos; (2) enfermedad; (3) depredación.
  4. Las pequeñas variaciones entre los individuos de la misma especie suponen una diferencia para algunos de ellos en la lucha por la superviviencia. Algunas de esas variaciones permitirán a sus portadores aprovechar mejor los recursos disponibles, recuperarse mejor de la enfermedad o evitar a los predadores mejor que el resto de sus congéneres.
  5. Los individuos con estas diferencias tienden a sobrevivir mejor y tener una desdencia más abundante.
  6. La descendencia tiende a heredar las variaciones de sus padres.
  7. Las variaciones adapatativas tienden a transmitirse más frecuentemente que las que no son útiles. Esto es la selección natural.
  8. Con el tiempo las especies cambian, particularmente en ambientes de escaso cambio.
  9. Con el paso del suficiente tiempo los ancestros producirán una especie tan distinta a ellas que se convertirán en una nueva especie. Este proceso está ocurriendo continuamente haciendo que las especies diverjan y que los estadios intermedios desaparezcan.
Conclusiones e influencia del pensamiento darwiniano

Darwin introduce la Historia en la Ciencia. La evolución biolgógica es acumulativa: es necesario conocer la Historia de esa evolución a diferencia de lo que sucede con tantos y tantos fenómenos físicos y químicos. El agua hierve a 100 grados con independencia del momento histórico y de cualquier otra circunstancia. Las Leyes Naturales de las ciencias duras no son muy adecuadas para explicar la bilogía.

La noción de selección natural elimina la teleología. Los cambios biológicos no suceden con arreglo a unos fines, un objetivo, un destino o un diseño previo. Nada está predestinado ni establecido de antemano. Los criterios de selección en cada generación dependen de las circunstancias y los cambio del entorno.

¿Los cambios son azarosos o necesarios? Los cambios intraespecíficos son azarosos y crean las pequeñas diferencies antes los distintos individuos. Una vez sucedidos estos cambios los individuos inadaptados desaparecerán —o más bien, tenderán a desaparecer— necesariamente.

Ten en cuenta que Darwin no llegó a concer el mecanismo que explica la herencia biológica y la generación de los cambios que aparecen en los descendientes. Para eso había de llegar el conocimiento de la genética, que, efectivemente, explica que los pequeños cambios en la transmisión de los caracteres entre padres e hijos se produce por azar. Estos cambios se llaman mutaciones.

La explicación darwiniana niega los fenómenos sobrenaturales. El pensamiento darwiniano es completamente materialista. Hacia 1850 los científicos más notables eran cristianos. A su entender Dios había creado el Mundo y Dios mismo había establecido las Leyes Naturales que lo regían. Además, Dios había creado las especies adaptadas a sus medios.

Los actores fundamentales de la Revolución Científica veían el mundo de forma fisicalista, teleológica y determinista. Recuerda la concepción física de Descartes. El Origen de las especies de Darwin se oponía a estos tres principios. No es necesario creer en Dios para explicar el Mundo. Más aún: la explicación bíblica sobre los orígenes de las especies es contraria en todos sus puntos al orden natural. El diseño maravilloso que los teólogos veían en la naturaleza se puede explicar por medio de la selección natural. Una vez eliminado Dios del corazón de las explicaciones de la naturaleza es posible el positivismo, forma de interpretar el mundo vigente en la ciencia de hoy en día.

Negación de las categorías. Desde los tiempos de Pitágoras y de Platón se concebía la multiplicidad de seres como algo estable y estanco. Esta es una perspectiva esencialista en tanto considera que tras la aparente variedad infinita o continua se esconden una cantidad limitada de posibilidades de distinción: las clases o categorías. Según esta concepción de las cosas todos los individuos de una misma clase son idénticos y distintos respecto de los individuos de otras clases. Recuerda que según Platón todos los caballos son iteraciones ligeramente distintas e imperfectas de la misma Forma. Por lo tanto la variación aparente es inesencial y accidental. Ejemplo de este esencialismo es el triángulo, que es igual en sus características a todos los triángulos existentes y bien distinto de todos los cuadrados. Y no podemos imaginar algo intermedio entre un triángulo o un cuadrado; no hay un híbrido. Por eso el pensamiento tipológico no comprende la variabilidad dentro de una categoría. Aplicado a la concepción del ser humano corremos el riesgo de caer en el racismo.

Concepción de la individualidad. Todos los grupos de seres vivos o especies están compuestos por individuos. Entre los 7.000.000.000 de personas que existen en el mundo no hay dos iguales. Las distinciones son estadísticas.

Darwin acaba con el determinismo. Laplace pensaba que si tuviera la oportunidad de tener un conocimiento completo de los acontecimientos y del estado de las cosas en un instante preciso podría prever el futuro del Universo. Sin embargo Darwin estaba más que dispuesto a admitir el azar en todos los procesos. Esta postura se extendió pero costó que se aceptara en un principio. Hoy en día se admite que (casi) todas las leyes biológicas tiene excepciones. Algunos incluso niegan la existencia de leyes biológicas. A fin de cuentas no se puden falsar al estilo popperiano.

Una nueva concepción del ser humano. Platón, Aristóteles, Agustín, Descartes, Kant y los demás filósofos anteriores a Darwin consideraban que el ser humano era un ser especial que se encontraba por encima del resto de criaturas. Tras Darwin, y particularmente tras el estudio comparativo de la anatormía de los simios y los humanos por parte de Thomas Huxley y ernst Haeckel, es innegable aceptar que los simios y los humanos compartimos ancestros. El ser humano perdió su posición privilegiada como rey de la Creación.

Nuevo antropocentrismo. A pesar de que seamos un ser vivo más, una especie más entre todas las demás, con las que compartimos nuestras características biológicas, somos también especiales y únicos. Solo los seres humanos tenemos lenguaje compuesto de sintaxis y gramática. El mismo Darwin decía que sólo los humanos creamos sistemas éticos. La inteligencia, el lenguaje y el largo cuidado paterno han hecho posible la creación humana de la cultura. Gracias a esta somos capaces de dominar el mundo, para bien y para mal.

Nueva perspectiva ética. Las teorias darwinianas fomentan el altruismo en tanto que sustituye la concepción egoísta e individualista por la de la colaboración entre individuos como medio para incrementar la superviviencia de la especie. Como plasmó en su obra de 1871 The Descent of Man, las especies sociales necesitan de la colaboración de los individuos; el altuísmo debe estar en el origen de los comportamientos sociales. Con dicho altruísmo las posibilidades de superviviencia de la especie aumentan, por lo que inderectamente también lo hacen las del individuo. La selección natural favorece el altruísmo y la colaboración.


  1. Darwin retrasaba la publicación de su monumental obra Sobre el origen de las especies (1859) debido a que temía la reacción de sus coetáneos. Las conclusiones de la teoría darwinista constituían un ataque frontal al cristianismo. Particularmente su explicación sobre el origen del ser humano. Mientras Darwin dudaba tuvo noticia de que un botánico más joven que él había llegado a las mismas conclusiones en menos tiempo y con menos trabajo de campo. El biólogo inglés reaccionó con la publicación de el Origen pero Darwin y Wallace realizaron una presentación conjunta de sus descubrimientos. Es importante revalorizar la aportación de Wallace a la comprensión de la biología evolutiva. Wallace prefería el concepto de supervivencia del más apto el lugar del darwiniano seleccion natural por cuanto consideraba este antropomórfico.  ↩