Aristóteles (2/2): Teoría política: sociabilidad y regímenes políticos

El hombre, animal político

El hombre es un animal político porque no solo es gregario, sino que además vive en una sociedad políticamente organizada. “Quien no puede entrar a forma parte de una comunidad, quien no tenga necesidad de nada y se baste a sí mimo, no es parte de la ciudad, es una fiera o un dios”, nos dice Aristóteles. Como animal que habla, el hombre encuentra en la polis su lugar natural, su centro de comunicación.

El concepto de ciudadanía. El pensador de Estagira no considera ciudadanos a todos los que viven en la polis. La condición de la ciudadanía es la de participar en los asuntos públicos: la legislación, el gobierno y la justicia. Y eso en una polis griega no podían hacerlo tradicionalmente las mujeres, los niños, los extranjeros ni los esclavos. La concepción de la ciudadanía de Aristóteles es aún más restrictiva, pues considera que tampoco los trabajadores libres son ciudadanos porque carecen del tiempo libre necesario para dedicárselo a los asuntos públicos. Todos aquellos habitantes de la ciudad que no son ciudadanos en el sentido aristotélico acaban por ser un apoyo para que los ciudadanos puedan vivir mejor.

La esclavitud. A diferencia de su maestro Platón, Aristóteles tiene una concepción social esclavista. Los esclavos lo son por naturaleza. Pertenecen en potencia a alguien y lo que más les conviene es someterse a una autoridad externa ya que su razón correspondiente se limita a la sensibilidad. Son instrumentos, el primero de ellos quizás, para el uso de los ciudadanos. Como tales herramientas sirven para proveer a los ciudadanos de bienes y servicios con el uso de su cuerpo o de su capacidad de trabajo.

Como quiera que los esclavos solían obtenerse como botín de guerra, Aristóteles indica que no deben hacerse esclavos cuando se luche contra otras ciudades griegas, sino cuando se haga la guerra contra los bárbaros, inferiores por naturaleza. Aristóteles contradice su propia filosofía en este punto y se pliega a la concepción griega de su época sobre la esclavitud.

Las formas de gobierno o las constituciones

La constitución es “la estructura que ordena la ciudad, estableciendo el funcionamiento de todos los cargos y, sobre todo, de la autoridad soberana.”

El gobierno puede ser ejercido por (1) una sola persona, (2) un grupo pequeño de personas, o (3) la mayor parte de las personas de la cuidad. Puede ejercerse (a) por el bien común o (b) por el interés propio. De esta forma tendremos seis posibles combinaciones o formas de gobierno.

Tabla que muestra las formas de gobierno según Aristóteles.
Cantidad de gobernantes Constitución correcta Constitución corrupta ¿Qué hacen mal los gobernantes? ¿Por qué?
Una Monarquia. (1a) Forma superior de gobierno si el rey se asemeja al político ideal Tiranía (1b) Los gobernantes se apropian de tierras y haciendas Los detonantes son la búsqueda de bienes y grandeza
Unos pocos Aristocracia. (2a) Etim. gobierno de los mejores Oligarquía. (2b) Etim. poder de unos pocos. Gobiernan los ricos. Codiciosos, abusan de su poder y se sirven de él.
Todos los ciudadanos Politeia (3a) Democracia / demagogia. (3b) No están preparados para las tareas de gobierno Son ignorantes.

Aristóteles entiende por “democracia” un gobierno que, olvidando el bien común, se propone favorecer de manera indebida a los intereses de los más pobres y, por tanto, entiende la democracia en el sentido de demagogia. Según él el error en que cae esta forma de gobierno demagógico consiste en afirmar que, ya que todos son iguales en la libertad, todos pueden y deben ser iguales asimismo en todo lo demás.

Aristóteles afirma que en abstracto las dos primeras formas de gobierno son las mejores. Xon realismo, empero, sostiene que –en particular, dado que los hombres son como son– la mejor forma es la politeia, constitución que en substancia valora a la clase media. Prácticamente la politeia es un camino intermedio entre la oligarquía y la democracia o, si se prefiere, una democracia atemperada por a oligarquía, que posee las virtudes de esta última pero carece de sus defectos. [1]

Principios del Estado ideal

Armonía. La finalidad moral del Estado conlleva que este deba incrementar la virtud de los ciudadanos ya que sólo así llegará a ser feliz la ciudad. Y sólo en una ciudad feliz es posible la felicidad de los ciudadanos. No hay lugar para el egoísmo en el Estado.

Autarquía. La polis es independiente y libre. “Llamamos ciudadano a quien puede tomar parte en las deliberaciones: a quien tiene la capacidad de dar su opinión; por lo tanto llamamos ciudad a la reunión de ciudadanos que son capaces de vivir autárquicamente.”

Por otro lado la ciudad ha de tener medida humana. Con la población y el territorio justos para poder satisfacer las necesidades de los ciudadanos sin producir cosas superfluas.

Educación. La función de la educación es formar los mejores ciudadanos posibles. Destaca su carácter moral moral. Esta es labor del Estado. La educación recibida configurará la cualidad moral de los jóvenes. Como quiera que el propósito del Estado es uno, todos deberán recibir la misma educación.

En la propuesta de Aristóteles los ciudadanos gobiernan directamente. De jóvenes serán guerreros, de forma que se aprovecharán su fuerza. Después serán consejeros. Los ancianos serán sacerdotes, sacando así provecho de su prudencia característica.


  1. Reale, Giovanni y Antiseri, Dario. (1995). Historia del pensamiento filosófico y científico: antigüedad y Edad Media. Barcelona: Herder. p. 189.  ↩