¿Qué es la paleodieta?

Paleodieta o dieta paleolítica hace referencia a la alimentación de nuestros ancestros durante el Paleolítico. Llevo más de seis meses tratando de llevar una dieta paleomoderna y estoy satisfecho con los resultados. Escribo aquí sobre los motivos que me llevan a realizar este cambio en mi alimentación y sobre su fundamentación en la biología evolutiva humana. Antes de seguir adelante sería conveniente que leyeras esta nota aclaratoria [1]

El modo de vida paleolítico

El Paleolítico es la época de la (pre-)Historia humana que abarca desde el primer uso reconocido de la piedra tallada como herramienta hace unos 2,6 millones de años hasta el inicio de la domesticación de plantas y animales por los primeros agricultores y ganaderos hace unos 10 000 años. Esto supone que durante la mayor parte de su existencia nuestra especie ha vivido en el Paleolítico. Otras especies del género Homo diferentes a la nuestra tales como Homo habilis y Homo erectus nos han precedido o incluso han convivido con nosotros. Este último es el caso del Homo neanderthalensis y el Homo floresiensis. Pero nuestra especie surgió en el Paleolítico y sólo muy recientemente, y no todos los humanes, hemos pasado a un modo de vida Neolítico.

El modo de vida de los humanes del Paleolítico está configurado principalmente por su modo de subsistencia: la caza-recolección. Como su propio nombre indica la caza-recolección es un modo de obtención del alimento que consiste en cazar animales y recoger vegetales, semillas y frutas. Esta forma de explotación del entorno natural conlleva el agotamiento de los recursos ya que no producen alimentos.

Por eso los cazadores-recolectores son nómadas: antes de agotar dichos recursos se mueven a otro lugar y dejan que el primero se regenere. Ser un cazador-recolector eficiente implica un conocimiento extenso y profundo del funcionamiento de la naturaleza. Implica además dos características importantes:

  1. Son grupos humanos pequeños. Cuanto mayor sea un grupo humano más animales, vegetales y madera necesita para vivir. Por eso esquilma más rápidamente una superficie dada de territorio o está obligado a caminar más lejos para la obtención del alimento necesario para todos. Así, cuanto mayor el grupo más frecuentemente y más lejos ha de moverse.
  2. No disponen de abundantes utensilios. Los grupos que se trasladan muy frecuentemente deben cargar con aquello que necesitan para vivir. En la inmensa variedad de los cazadores-recolectores hay grupos que no debían moverse tanto o cuyo entorno les obliga a tener más posesiones. En cualqueir caso el cazador-recolector tipo debe cargar con lo necesario para su supervivencia o mantener una tecnología sencilla que le permita re-producir los bienes materiales con cierta facilidad.

Este modo de susbsistencia común limitaría sin duda el rango de posibilidades culturales, que aún y así ha sido muy variado en virtud de tres factores:

  1. Enorme extensión temporal. Los humanos anatómicamente modernos surgieron en África hace unos 200 000 años. Si tomamos la convención de que el Paleolítico termina hace unos 10 000 años tenemos 198 000 años de (pre-)Historia. En ese lapso de tiempo muchas formas de ser humano han florecido… y desaparecido. La disponibilidad de las especies de las que nos alimentamos ha variado enormemente en este tiempo debido a factores climáticos, ecológicos y culturales.
  2. Enorme extensión geográfica. Según la teoría monogenista “fuera de África” los humanos surgimos en África y colonizamos aquel contiente para salir de allí y extendernos por el mundo hace unos 60 000 años. Actualmente podemos encontrar humanos habitando en casi todos los ecosistemas humanos. Desde la sabana africana por la que caminaban nuestros más remotos ancestros hasta las bases de exploración científica de la Antártida. Así los humanes se adaptaron a vivir en entornos tan diferentes como los desiertos del Sur de África, las pluviselvas tropicales o los desiertos helados del Norte.
  3. Variación cultural. Aunque la vida paleolítica comporta un modo de vida basado en la caza y la recolección no existe una forma única y homogénea de modo de vida cazador-recolector. A los diversos entornos naturales a los que nos hemos adaptado hemos de unir la dinámica cultural y social de todo grupo humano que conforma su historia. Suponer que los cazadores-recolectar que viven hoy son un calco de los que vivieron hace más de 10 000 años puede no ser más que fruto de un prejuicio. Toda sociedad va modificando sus creencias, sus valores y sus prácticas con el avance del tiempo. [2]

La dieta paleolítica original

Dados los factores de variabilidad expuestos es imposible establecer una única dieta paleolítica que podamos considerar genuina u original. No existe LA dieta paleolítica como tal. Los inuit siberianos o los !kung san del desierto del Khalahari no disponen de los mismos alimentos. Aquellos se alimentan casi exclusivamente de carne. Estos lo hacen fundamentalmente de raíces y tubérculos. La proporción entre vegeatales y proteína animal varía enormemente de un grupo cazador-recolector a otro. Es por esto que definir una dieta paleolítica modelo es una cuestión de selección de criterios. ¿Qué cultura, tiempo y lugar elegir?

Si la paleodieta no existe, ¿de qué hablamos entonces? La cuestión reside en comprender que no se trata de reproducir una dieta ideal que quizás nunca exisitió, sino en conocer los principios alimenticios propios el Paleolítico. Estos servirán de criterio para saber qué no comer.

En principio cualquier cosa que se cazara o recolectara hasta hace 10 000 años sería un alimento válido. Con la revolución Neolítica y la domesticación de plantas y animales los antiguos alimentos fueron sometidos a selección artificial y sufrieron grandes variaciones respecto a las variedades vegetales y animales silverstres. Algunas especies que antes no se habían consumido por su escaso valor nutritivo fueron adoptadas para la siembra y pasaron de ser la base de la alimentación neolítica.

La tecnología hizo posible que con el tiempo fueran cada vez más provechosas y más aptas para el cultivo. Las plantas y animales domesticados al principio de la Revolución Neolítica tienen poco que ver con las consumimos hoy. No reconoceríamos el arroz, el trigo o el maíz silvestres… porque no se parecen a los actuales. Las frutas, por su parte, han sido seleccionadas para contener más azúcar. Los animales también han sido seleccionados para privilegiar ciertas carácterísticas: las vacas lecheras dan muchísima más leche que sus agriotipos y los animales de granja tienen mucha más grasa que los equivalentes de caza. Además tomamos su leche.

Así fueron tipos enteros de vegetales los que comenzaron a consumirse con el advenimiento de agricultura: las legumbres y los cereales. Su importancia hoy es capital pero los seres humanos (casi) no los consumieron hasta hace unos 10 000 años.

Con la Revolución Industrial; el tremendo desarrollo de le industria química de los conservantes y de los fertilizantes; y, sobre todo, con la industrialización de la producción agropecuaria y la distribución a escala mundial los alimentos nuestra forma de producir y consumir alimentos se ha transformado radicalmente en los últimos cien años. Estos últimos cambios en la dieta occidental unidos a otros cambios en los hábitos de vida de las sociedades industrializadas pueden ser los causantes de las llamadas enfermedades de la civilización. Aunque el hecho de que en las últimas décadas se haya alargado la esperanza de vida también puede ser un factor en la aparición de dichas dolencias.

¿Por qué seguir la paleodieta hoy?

La razón fundamental para seguir hoy en día una dieta paleolítica es alimentarnos de la forma a la que estamos adaptados genéticamente y evitar así los perjuicios de la alimentación Neolítica, entre ellos las citadas enfermedades de la civilización. Desde los años setenta del siglo XX se está investigando este tipo de nutrición para avanzar en su comprensión y determinar si las virtudes que indico acontinuación están bien fundamentadas en nuestra fisiología.

Dicho en el sentido contrario la alimentación estandard tiene algunas deficiencias que la aproximación paleomoderna pretende subsanar.

Como ya he dicho más arriba no existe una dieta paleolítica en sentido estricto. Los defensores de la dieta paleomoderna son conscientes de este hecho. De hecho todos los vegetales y casi todos los animales que consumimos proceden de la agricultura y la ganadería, actividades Neolíticas por excelencia. Por eso considero más correcto hablar de dieta paleomoderna. Con esto quiero indicar que se trata de una dieta que, no pudiendo ser paleolítica como tal, sigue los principios que podemos extraer del estudio de las formas de alimentación de los cazadores-recolectores. Sería, en definitiva, lo más que nos podemos aproximar a la paleodieta sin echarnos al monte con una lanza y un palo de cavar. No se trata de rechazar la sociedad moderna ni de convertirse en integrista sino de aprovechar lo que ya se hacía bien antes.

Los principios de la dieta paleomoderna

Los defensores de la dieta paleomoderna argumentan que nuestra configuración genética es básicamente la misma que las nuestros ancestros paleolíticos. Esta configuración está adaptada a esos entre 150 000 y 200 000 años que nuestra especie fue exclusivamente cazadora-recoletora: sería nuestra forma específica de alimentación. Con la adopción de la agricultura y la ganadería se produjeron cambios fundamentales en la dieta humana para los que no hemos tenido tiempo de adaptarnos genéticamente. Por eso deberíamos rechazar los alimentos neolíticos y volver a los alimentos paleolíticos. Como esto último no es factible deberíamos al menos llevar una dieta paleomoderna que respetara los principios alimentarios de nuestra adaptación genética como especie.

Según escribe Loren Cordain en La paleodieta (p. 35) [3] estas son las siete claves de la dieta paleomoderna:

  1. Comer proteínas de origen animal en cantidades relativamente elevadas comparadas con las de la dieta estadounidense típica.
  2. Comer menos carbohidratos de los que recomiendan muchas dietas modernas, pero sí mucha cantidad de carbohidratos buenos, preocedentes de frutas y verduras, pero no de cereales, tubérculos feculentos ni azúcares refinados.
  3. Consumir gran cantidad de fibra procedente de frutas y verduras no feculentas.
  4. Consumir grasa en cantidad moderada, pero más de las buenas (monoinsaturadas y poliinsaturadas) que de la mala (saturada), y tomar cantidades casi iguales de grasas omega–3 y omega–6.
  5. Comer alimentos de elevado contenido en potasio y bajo contenido en sodio.
  6. Comer alimentos que contengan una buena carga alcalina neta.
  7. Comer alimentos ricos en sustancias fitoquímicas, vitaminas, minerales y antioxidantes.

En posts posteriores tendré ocasión de explicar con detalle estos siete principios. Si quires iniciarte en la práctica de la paleodieta no hace falta que te enfrentes a todos eso de golpe. Quizás puedas comenzar por aplicar estas tres normas básicas:

  1. Elimina de tu dieta todos los alimentos procesados y la sal.
  2. No tomes legumbres, cereales, leche ni alimentos feculentos como la patata. Nada de gluten, fécula ni lactosa.
  3. Incluye vegetales y proteína animal en todas las comidas. Las frutas son buenas pero no sustituyen a los vegetales.

A pesar del tiempo que llevo tratando de llevar una dieta paleomoderna aún no he conseguido aplicar todos los principios, pero sí mi versión resumida de tres principios. Es muy difícil cambiar hábitos mantenidos durante toda la vida, pero más aún si los nuevos hábitos desafian el saber convencional pero por el momento me va muy bien: he bajado peso y no tengo los mocos que tenía antes. Seguiré informando de las mejoras más adelante.

Me encantaría que compartieras contigo tus consideraciones sobre la paleodieta, aunque te aviso de que los comentarios quizás no sean una característica que mantenga en este blog. Lo que sí que atenderé en cualquier caso son los emails que envíes a eukeni punto acebal arroba gmail punto com. Seguiré ampliando información sobre el tema en posts futuros.

Para continuar leyendo

La mayor parte de las webs dedicadas a la paleodieta están en inglés. Si dominas la lengua del Imperio puedes animarte a consultar alguno de estas dos:


  1. No soy médico ni biólogo y no es mi intención proporcionarte consejo médico. Toda la argumentación que sigue sólo pretende darte nueva información y perspectivas para tu consideración y en ningún caso debe ser tomada como conocimiento científico establecido. Como ante cualquier otro consejo contrástalo con otras fuentes de información y en ningún caso comulgues con ruedas de molino. Para una visión oficial y convencional puedes visitar la página sobre alimentación auspiciada por el Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente de España alimentación.es  ↩

  2. Nótese que digo modificar y no evolucionar ya que no defiendo ninguna clase de evolución cultural. Sin embargo suscribo el evolucionismo biológico. En futuros posts tendré ocasión de argumentar esta postura.  ↩

  3. Cordain, L. (2011). La dieta paleolítica : La paleodieta : Pierda peso y gane salud con la dieta ancestral que la naturaleza diseñó para usted = [the paleolithic diet : Lose weight and gain health with the ancestral diet that nature designed for you]. Barcelona: Ediciones Urano  ↩